Voluntariado y prácticas curriculares, ¿hablamos de lo mismo?

EXPERIENCIA ACERCA DE LAS PRÁCTICAS CURRICULARES


  • Experiencia previa de voluntariado

Mi experiencia con el voluntariado comienza a los 16 años (tengo 22), el lugar elegido fue una residencia de personas mayores de mi barrio. Entré como voluntaria para los tres meses de verano junto con otra amiga. Durante este periodo pues hicimos diversas tareas, desde ayudar a la fisioterapeuta, llevar a las personas a los distintos talleres, hacerles compañía paseando o haciendo ejercicio y cuidando de aquellas personas que ya estaban un poco más afectadas por enfermedades. Estuve asistiendo dos veranos hasta que el tercero preferí cambiar de ámbito.

Después de esta experiencia probé como monitora voluntaria en un centro ocupacional, me encargaba de impartir los talleres de baile y asistía al resto de actividades para poder tener un mayor aprendizaje. El segundo año que asistí a este centro ya no fue como voluntaria sino como práctica de un curso de monitora de ocio y tiempo libre para personas con necesidades educativas especiales.

Cuando acabé el bachillerato me fui a la Universidad de Granada a comenzar primero de Educación Social. En esta ciudad realicé en un mismo año dos voluntariados simultáneamente. Por un lado, estuve unos meses en una asociación de Granada que se ocupaba de llevar alimentos y bebidas calientes a personas sin hogar. Por otro lado, comencé a dar talleres de sexualidad en «SD» Granada. Este último voluntariado me encantó, considero que es una asociación que está muy bien organizada y todos los talleres que llevan a cabo son necesarios y están muy bien enfocados. Ha sido uno de los voluntariados donde más he aprendido sobre la temática pero sobre todo a cómo abordar dicho tema con personas con diversidad funcional.

Durante este mismo curso también realicé un voluntariado en los fines de semana que volvía a Málaga (de donde soy). Este consistía en un musical benéfico a cargo de la Asociación ACAE, payasos de hospital. Tras unos meses de actuación me incorporé al equipo de animación de dicha asociación y he estado alrededor de cuatro años yendo al materno de Málaga como animadora. Sobre todo esta asociación intervenía en las salas de quimioterapia. Ha sido de los voluntariados más divertido y bonito pero, a la vez el más duro.

Actualmente, soy voluntaria de mi antiguo instituto como mediadora escolar dentro del programa “Escuela espacio de paz” y por otro lado, soy la que imparte los talleres de formación en mediación y resolución de conflicto a los chicos y chicas de primero y segundo de la eso. Además de esto, el instituto a veces me propone hacer procesos de acompañamiento con algunos alumnos más conflictivos, proponer talleres y charlas, me tienen en cuenta a la hora de buscar alternativas y metodologías de “castigos”… básicamente estoy cumpliendo con el rol de Educadora Social pero de forma gratuita. En todo momento estoy supervisada por el coordinador del programa de mediación y la orientadora. Este voluntariado es lo que realmente me ha ayudado a saber que quiero hacer en mi futuro laboral. Espero que algún día la figura de la Educación Social en centros escolares sea una realidad significativa. Por supuesto estoy recibiendo una inmensa formación por parte de todos los y las docentes que me está enriqueciendo muchísimo como educadora y como persona.


  • Experiencias prácticas

Mi experiencia en prácticas es un poco más breve, como he mencionado anteriormente, estuve de prácticas en una taller ocupacional llamado “Serranía de Churriana”. En este lugar todo fue genial, impartí mis talleres de bailes latinos y acompañaba a las salidas de ocio y tiempo libre.

Más recientemente, el curso pasado realicé las prácticas en «AI». En este lugar me encargaba de ayudar a los y las monitoras en el centro de día en las actividades de apoyo escolar y taller de habilidades sociales. Era por las tardes de 4 a 7 y los niños y niñas tenían una edad entre 5 a 16 años, divididos en dos grupos que se repartían a lo largo de la semana.

En esta experiencia de prácticas hay tanto cosas buenas como malas. Al ser unas primeras prácticas iba un poco desconcertada con mis funciones y algo cortada ya que no sabía qué papel iba a tener. Los y las profesionales nos acogieron muy bien y el director nos explicó y nos asesoró en todo momento. Lo malo en mi opinión fue que no tuvimos ningún contacto directo con la única Educadora Social, ya que ella se encargaba del programa de tratamiento familiar al que a las prácticum no nos dejaban participar.

Otra de las cosas negativas que viví es que tenían unas normas muy estrictas en cuanto al margen de intervención que nos dejaban. Era prácticamente nulo. Algunos ejemplos, se dieron varios casos de conflictos entre el grupo de los y las mayores y ofrecí algunas ideas para trabajar dicho tema que no fueron escuchadas. En definitiva, no nos dejaron hacer mucho más allá de ayudar con los deberes y asistir como oyentes a los talleres. Entiendo que eran unas primeras prácticas y que no se suele intervenir pero, a mi forma de ver si alguien tiene algo que aportar, pues como mínimo escucho la idea. En estas prácticas pues la verdad es que mi nivel de aprendizaje no subió mucho, no estuve con educadores sociales, sino con maestros de magisterio y no hice muchas tareas de educadora social.

La relación con la universidad durante estas dos semanas de prácticas fue las tutorías con la coordinadora para el desarrollo del portafolios. La coordinadora tuvo unas tres reuniones con nosotras. En la primera nos dio unas pautas de actuación en el centro y en el resto se centró en la elaboración del portafolios. Considero que la comunicación con la coordinadora fue adecuada.

En cuanto a mi aprendizaje durante este periodo fue escaso como he comentado anteriormente y debido a mi experiencia como voluntaria me vi por encima de las tareas que se me permitieron realizar. Además al ser la primera vez que hacía prácticas me vi algo desorientada y confusa a la hora de actuar con el resto de profesionales.

Por otro lado, la universidad cometió un fallo con las horas que debíamos cumplir y se nos avisó cuando ya habíamos acabado el período de prácticas, que no habíamos realizado todas las horas que eran necesarias, por lo cual tuvimos que elaborar un proyecto de mejora para el centro como actividad extra.

En definitiva, aún tengo pocas experiencias de prácticas por lo que puede ir cambiando mi perspectiva pero, hoy por hoy, considero que la mayor parte de mi formación la he adquirido por medio de los voluntariados.

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