Educadora Social de las dudas infinitas…

Educadora Social de las dudas infinitas…

Las prácticas en nuestra formación suponen el choque entre la visión preconcebida que formamos con la teoría y la materialización en la práctica. Porque la teoría nos la sabemos muy bien, pero la práctica nos suele poner entre la espada y la pared, y muchas veces no van acompasadas.

Cuando me aventuré en el mundo de la Educación Social fue un poco por descarte, motivada por mis ganas de comerme el mundo, la falta de orientación que marcó aquella época, y las dudas infinitas que aparecían cada vez que tenía que tomar una decisión importante (y siguen apareciendo). Realmente hasta que comencé el período de Practicum no supe de qué iba la vida de educadora social, por eso para mí es una materia tan relevante.

Os pongo en antecedentes: realicé el grado de Educación Social por la Universidad de Santiago de Compostela, que cuenta con dos períodos de prácticas, uno en tercero de carrera con un mes de duración, donde se supone que aterrizas en la entidad, realizas una observación y elaboras un proyecto; y otro período en cuarto de carrera, con dos meses de duración donde pones en marcha el proyecto que elaboraste el año anterior.

Están pensados para que realices los dos períodos en la misma entidad, aunque no todas mis compañeras y compañeros lo hicieron. En mi caso sí que repetí experiencia. Recuerdo que el día en el que tuve que poner por orden de preferencia los organismos y entidades que más me gustaban me zambullí en un mar de dudas, otra vez. Como podría alargarme infinitamente, solo voy a mencionar las principales:

  1. ¿Me pasaré el día leyendo documentos?
  2. ¿Me dejarán interactuar con los participantes de sus programas?
  3. ¿Tendrán idea de cuáles son mis funciones como educadora social?
  4. ¿Seré capaz de realizar las tareas que me asignen?

De las que más me atormentaban, la última pregunta era la que estaba más presente. Porque ni yo misma, tras tres años de carrera donde la práctica brillaba por su ausencia, tenía claras cuales iban a ser mis funciones reales. Finalmente puse de primera opción el departamento de Servicios Sociales de mi ayuntamiento, consideré que era la manera más fácil de tocar diferentes ámbitos y conocer los recursos de mi contexto más próximo.

Mi experiencia durante el período de practicum fue muy positivo, principalmente debido a rodearme de profesionales expertas en las materias que más me interesaban, mis tutores estaban pendientes a todo momento de mi evolución y mis dudas. Sin embargo, aunque conmigo había una comunicación magnífica, entre el tutor de la facultad y la tutora del departamento la comunicación era nula. Por parte del departamento, se me tuvo en cuenta a todo momento en el funcionamiento habitual, participaba en las entrevistas, visitas domiciliarias, reuniones de equipo, y demás actividades. La mayoría de intervenciones en las que me impliqué estaban incluidas en los programas de educación familiar y de animación sociocultural.

Y ahora que echo la vista atrás, puedo auto contestarme todas las preguntas y dudas que me atormentaban antes de empezar…

  1. ¿Me pasaré el día leyendo documentos?

No, sin embargo, la revisión documental es muy importante, por lo que por iniciativa propia sería ideal que le preguntarais a vuestros tutores/as por documentos actualizados que os permitan llevar el hilo o refrescaros conceptos. Es una forma de que ellos os demuestren que están actualizados en la materia (imprescindible), y de que recopiléis recursos para otros trabajos académicos.

  1. ¿Me dejarán interactuar con los participantes de sus programas?

El trabajo de oficina es relevante, pero el contacto directo con los participantes es primordial en nuestra profesión. No podemos olvidarnos de que trabajamos con personas, para personas. Si en algún momento notáis que os apartan de la intervención directa sin ninguna explicación fundamentada, os aconsejo que se lo comuniquéis al tutor de la universidad. Y aplicado a lo contrario, también. La intervención directa requiere que haya un programa o proyecto por detrás, revisión de objetivos, evaluación continua…

  1. ¿Tendrán idea de cuáles son mis funciones como educadora social?

Lo ideal es que sepáis de antemano que esa entidad cuenta con el perfil de educadora/educador social en plantilla, que no siempre lo hay y no siempre lo sabemos. Si no estáis seguros al 100%, tan solo tenéis que realizar una llamada para despejar incógnitas.

  1. ¿Seré capaz de realizar las tareas que me asignen?

Por supuesto que sí. El equipo profesional no se arriesgaría a asignarnos una tarea que no consideran que podemos realizar. Y aquí es donde ponemos en práctica el ensayo-error.

Para finalizar, me gustaría remarcar que sí, mi experiencia fue satisfactoria, pero siempre hay puntos débiles a destacar, como el poco tiempo que se le dedica en una carrera donde debería predominar la práctica para fomentar nuestro desarrollo en el futuro contexto profesional.

Y como un consejo que nadie me ha pedido pero que me gustaría que me hubieran dado cuando me embarqué en el mundo de la Educación Social, empaparos de vuestro contexto, preguntad una y mil veces, y tened en cuenta que los aprendizajes más relevantes que tendréis son los que busquéis por iniciativa propia.


 

Para dudas, ruegos y preguntas, siempre a vuestra disposición en Twitter @safrapat

 

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