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Educadora Social con personas mayores – Infinitas posibilidades

ESPACIO PERSONAL

 

1- Lo primero y puede que más importante, cuéntanos un poco sobre ti.

Mi nombre es Alejandra y nací en Gran Canaria en el año 1992. Hace más de cuatro años que soy educadora social y todos los días doy gracias a la vida por haber hecho que me cruzase con esta profesión.

Desde muy pequeña sabía que quería dedicarme a trabajar en el ámbito de lo social, siempre he tenido un sentido de la justicia social bastante elevado y pensaba que dedicarme al Trabajo Social calmaría las ansías de arreglar el mundo que tenía. Por cosas de la vida, y notas de la PAU, entré en mi segunda opción, Educación Social. El día de mi cumpleaños, me llamaron de la Administración de CCJJ de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria para comunicarme que había obtenido plaza en Trabajo Social. Sin dudarlo, rechacé esa plaza al instante. En menos de un mes, me di cuenta de que todo ese tiempo había estado equivocada y que mi verdadera vocación era la Educación Social.

Desde ese momento, he tocado diferentes ramas de la profesión como el trabajo con personas con discapacidad intelectual, el ocio y tiempo libre infantojuvenil o los programas de empleo pero, sin duda, me quedo con el trabajo que estoy desempeñando ahora mismo: ser educadora social en una residencia de personas mayores.

 

2. ¿Qué tipo de libros te gustan?

No me decanto por un género concreto. Mi libro favorito es ‘Orgullo y prejuicio’ de Jane Austen pero, en el día a día, suelo orientar mi lectura hacia la poesía de Karmelo Iribarren o Rupi Kaur o hacia libros de temática medioambiental.

 

3. ¿Cómo te describirías con una sola palabra?

Me describiría como jiribilla, término canario sinónimo de “inquieta”.

 

4. ¿Cuál es tú película favorita?

Me llama mucho la atención todo lo relacionado con la Segunda Guerra Mundial, por lo que me gustan mucho las películas del estilo ‘Salvar al soldado Ryan’, ‘La lista de Schindler’, ‘Malditos bastardos’, ‘Dunkerque’, ‘Fury’, ‘El pianista’, ‘La vida es bella’…

 

5. Si te dieran la oportunidad de obtener un superpoder, ¿cuál sería?

El de la teletransportación, sin duda.


ESPACIO PROFESIONAL

 

6. La vida te llevo a estudiar Educación Social en lugar de Trabajo Social, pero a día de hoy, ¿consideras que fue un error?

Para nada, creo que elegir Educación Social ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida.

 

7. ¿En qué consiste para ti la Educación Social? ¿Cuáles son, a tu juicio, los rasgos más significativos de la Educación Social?

La Educación Social es una disciplina que se encarga de crear espacios de reflexión, aprendizaje y formación con el fin de lograr un crecimiento personal. Para mí, la Educación Social es acompañar, generar redes, crear vínculos de confianza, ser empático, tener paciencia, ser capaz de adaptarte a (casi) cualquier situación, practicar la creatividad, enseñar y estar dispuesto a aprender de otra persona… lo resumiría en ‘ser capaz de sentir’.

 

8. ¿Con qué ámbito de la Educación Social te sientes más identificada? ¿Tienes formación complementaria?

Además del Grado en Educación Social, tengo un máster en Mediación Familiar y Sociocomunitaria. Nunca me he dedicado profesionalmente a la mediación, pero es algo que me es innato y que, de alguna manera, intento promover siempre que me surge la oportunidad. En cuanto al ámbito, me gusta mucho la cooperación internacional, la orientación laboral y el ámbito en el que me estoy desarrollando profesionalmente ahora mismo, trabajando con personas mayores.

 

9. ¿Cómo ha sido tu experiencia trabajando en Programas de Empleo? ¿Cuál es la labor de una Educadora Social o de un Educador Social en dicho ámbito laboral?

La labor de la Educación Social en el programa de empleo del que formé parte era la de impartir los contenidos trasversales que deben darse en todos los programas de este estilo: Fondo Social Europeo, Educación Medioambiental, Igualdad de Oportunidades entre Hombres y Mujeres y Sociedad de la Información. Además de ese contenido, aprovechamos para impartir contenidos que vimos muy importantes teniendo en cuenta el colectivo, como: Habilidades Sociales, Orientación Laboral y Economía Doméstica.

¿Qué rango de edad era el predominante en esos Programas de Empleo?

En un primer momento, el programa estaba orientado exclusivamente a personas menores de 30 años pero se optó por incluir también a las personas mayores de 45 años, ya que es un colectivo bastante castigado por el desempleo.

 

10. Tu camino profesional también te ha llevado al ámbito del ocio y tiempo libre, ¿podrías explicar en qué consiste y cuál es el papel de la Educación Social en este ámbito?

Realicé mis prácticas curriculares en una asociación de personas con discapacidad intelectual. Mis funciones eran la organización, planificación, gestión y acompañamiento de las tareas de ocio que ofrecía la entidad.

 

11. ¿Es el Ocio un ámbito de actuación de la Educación Social? ¿Dirías que el camino común del Ocio, el tiempo libre y la Educación Social se sitúan en el trabajo comunitario?

Sí, creo que el ocio es un ámbito de actuación de la Educación Social. Me parece una herramienta de intervención educativa sensacional ya que es capaz de generar lazos entre los colectivos que forman parte de la sociedad. Por lo tanto, sí, creo que el trabajo comunitario, el OTL y la Educación Social deben ir de la mano.

 

12. Actualmente, eres Educadora Social en una residencia de personas mayores. Considero de vital importancia tu testimonio pues es un ámbito poco común “todavía” en la Educación Social. ¿Cómo es tu labor en ese centro?

Bueno, mi centro es pequeño así que me dedico a hacer un poco de todo. Actualmente, mis labores principales son la ejecución del programa de estimulación cognitiva y la dinamización sociocultural del centro.

 

¿Hay presente un equipo interdisciplinar? Y ampliando esta pregunta, es evidente que tú como Educadora Social, compartirás objetivos y metodologías con el equipo de Psicología o de Terapia Ocupacional. ¿Te has enfrentado a la problemática de solapar funciones?

El equipo de atención directa sólo somos una psicóloga y yo, por lo que la realidad es que sí hay funciones que se solapan con otras disciplinas. Generalmente, ese solapamiento es inconsciente ya que, desde mi punto de vista, hay un desconocimiento general de las funciones que tiene un profesional de la Educación Social en este ámbito. Por ejemplo, cuando aterricé en mi centro, me sentí como en tierra de nadie.

Nadie sabe qué puedes hacer y qué no así que te dejas llevar. Haces un diagnóstico de necesidades y empiezas a trabajar desde ahí, procurando no inmiscuirte demasiado en otras áreas. Hay veces que resulta inevitable pero la falta de la figura profesional en el centro te “obliga” a dar un paso hacia adelante.

 

13. ¿Qué herramientas sueles usar con las personas mayores para una correcta estimulación cognitiva?

Utilizo muchas herramientas diferentes. Desde la más clásica como es el programa de Estimulación Cognitiva diseñado por la psicóloga del centro, para el que se utiliza lápiz y papel, hasta tablets con programas específicos, pasando por dinámicas, debates, juegos, materiales manipulativos, charlas, cine-fórum, salidas culturales, encuentros, etc. El concepto de la estimulación cognitiva es tan grande como las posibilidades que existen para poder llevarlo a cabo. Únicamente hace falta creatividad y predisposición.

 

14. ¿Qué tipo de herramientas o metodologías son mejores según tu criterio y experiencia profesional para trabajar con personas con visión reducida?

Desde mi experiencia, procuro preparar materiales sensoriales que hagan que la persona no tenga que forzar la vista y active el resto de los sentidos. También utilizo materiales con contraste, piezas grandes o simplemente llevo a cabo actividades orales. Suelo preguntar con mucha frecuencia qué es lo que les gustaría hacer o sobre qué temas quieren que haga materiales porque reconozco que, profesionalmente, este es mi talón de Aquiles.

 

15. Para aquellas personas que en algún momento hemos trabajado con personas mayores o para las que actualmente trabajan con el colectivo, como tú, en algún momento se debe hacer frente al proceso de duelo. ¿Cómo vives tu día a día laboral como Educadora Social con personas mayores teniendo presente esta inevitable verdad en el horizonte?

Es complicado. Al principio temía mucho que llegase el momento de perder a alguien porque el lazo que te une a los y las residentes puede llegar a ser muy estrecho. Cuando pasó por primera vez, sentí un vacío enorme pero asumí que la muerte es parte de la vida y que, de alguna manera, había puesto mi granito de arena para que la persona se fuera con buen sabor de boca.

 

16. ¿Cómo estás haciendo frente como Educadora Social a esta cuarentena trabajando con un colectivo de riesgo?

Actualmente estoy teletrabajando. Durante este confinamiento me paso horas en el ordenador cuando antes casi no podía tocarlo por falta de tiempo. Por una parte es positivo porque haces cosas que antes no podías hacer pero por otra es duro porque estar en casa implica no ver físicamente a tus residentes. Por suerte, estamos en contacto a través de llamadas y videollamadas, así podemos vernos todas las semanas.

Teletrabajar es complicado cuando eres una persona que disfruta muchísimo de la atención directa. No están siendo momentos fáciles pero soy positiva y espero volver a la normalidad cuanto antes.

 

17. ¿Cuál ha sido la mayor dificultad a la que has tenido que hacer frente como profesional?

La falta de comunicación. Resulta muy difícil poder llevar a cabo una buena intervención si no hay comunicación en el equipo. Considero realmente necesario conocer la realidad de las personas con las que trabajas para poder realizar una intervención adecuada y centrada en la persona. No es lo mismo hablar del duelo cuando todas las personas presentes ya lo han superado a hablarlo cuando una persona tiene reciente la muerte de un familiar cercano. La comunicación es clave.

 

18. ¿Recuerdas alguna anécdota de todo tu periodo profesional que te traiga alguna sonrisa en los malos momentos?

Infinitas. Esta última navidad, cuatro de las usuarias del centro se animaron a decorar el árbol de navidad. Mientras lo hacían, les hice unas fotos para tenerlas de recuerdo. Al ver las fotos, una de ellas me pidió que se las pasase a un familiar suyo para que las viera y supiera que era feliz en el centro.

Este tipo de anécdotas me hacen sonreír porque son indicadores de que el equipo lo está haciendo bien; se ha logrado que las y los residentes sientan que el centro es su hogar.

 

19. Respecto a lo que la Educación Social se refiere, ¿has tenido que lidiar con la problemática del desconocimiento de tus funciones y competencias propias?

Cuando hice referencia a mi trabajo actual en preguntas anteriores, creo que dejé claro que el desconocimiento de nuestras funciones y competencias es obvio. Hay entidades que ofertan puestos para Educadoras/es Sociales porque tienen que cumplir con la legislación, porque si no lo hacen, pierden la financiación. Pero, a la hora de la verdad, no tienen ni idea de en qué ámbitos podemos trabajar, cuáles son nuestras funciones, qué podemos ofrecer…

Y ya no sólo las entidades no lo saben, sino que hasta tú tampoco lo sabes en un primer momento. Cuando sales de la universidad sales con un título pero no sabes qué hacer con él, no sabes a qué puertas puedes tocar o cómo puedes hacer ver que tú visión también es importante en un trabajo interdisciplinar…

 

20. Lejos de plasmar una experiencia ajena, queremos compartir contigo algo vivido desde el equipo de Educarlex. En una ocasión y para ponerte en antecedentes, se nos calificó desde un centro de día con personas mayores de la siguiente manera:

“Para la administración sois como profesores de gimnasia y como no sé qué sois, no os voy a contratar”

¿Reina el descontrol y la confusión en la Educación Social?

Absolutamente. Para empezar, nuestra profesión no aparece en los convenios de Servicios de Atención a las Personas Dependientes. En ellos se nos incluyen en la categoría profesional de Técnicos Medios. Pero… ¿cómo no va a haber descontrol y confusión si desde la Administración no se nos da nuestro hueco?
Yo como Educadora Social con personas mayores me siento invisible. Somos invisibles…

 

21. ¿Qué consideras que aporta a la sociedad esta profesión que no puedan hacer otras?

Creo que las personas que nos dedicamos a la Educación Social, tenemos la capacidad de ofrecer una visión diferente. Poseemos formación socioeducativa por lo que somos capaces de ver y analizar las situaciones desde diferentes prismas; por lo tanto, nuestra respuesta es dada desde un punto de vista global. Además, considero que somos los únicos profesionales que estamos presentes durante todo el proceso, los acompañamos durante todo el camino.

 

22. Para terminar, ¿dónde te ves como profesional dentro de 10 años?

Pues una parte de mi quiere seguir siendo Educadora Social con personas mayores pero siento que la Educación Social ofrece muchos ámbitos y que me gustaría ir descubriéndolos todos poco a poco. Me veo dirigiendo un proyecto de Cooperación Internacional entre España y África. O quizá promoviendo la Educación Social en Sudamérica…

Lo que sí tengo claro es que, dentro de diez años, quiero que mis dos pasiones, la Educación Social y viajar, estén presentes en mi vida.

¡No te olvides de compartir!

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