Vivimos tiempos convulsos. Nuestro país sufre una de las situaciones más graves de la historia reciente por culpa de unos políticos que parecen incapaces de sentarse a dialogar por el bien común. Hemos visto gente arengando a la violencia y hemos sufrido la misma. Hemos presenciado el auge de movimientos de extrema derecha que promueven el racismo, la xenofobia o la homofobia entre otros tantos pensamientos arcaicos.

Fuera de España la situación no es muy diferente. Más violencia, más racismo, más movimientos ultra-conservadores: ideologías que aprovechan los tiempos de crisis y la desesperación de la gente para captar adeptos y promover su odio. No tan lejos de lo que llamamos Occidente –aunque parece que se nos olvida constantemente- se producen barbaridades de todo tipo y conflictos bélicos infinitos. De esos conflictos nos llegan refugiados a los cuales tenemos la osadía de no atender, y lo más grave es que nuestros dirigentes se convierten en cómplices de las guerras con sus decisiones.

Entendemos por Educación Ciudadana Global aquella que pretende formar ciudadanos y ciudadanas activos, críticos, responsables y globales.

Activos, porque necesitamos ciudadanos conscientes y participativos en los procesos democráticos, organizados en sus comunidades más cercanas y también a nivel nacional. Críticos, porque sin capacidad crítica y de análisis de la información no podemos conocer la realidad que nos rodea y caer en un proceso de saturación de la desinformación. Responsables y globales porque en un contexto globalizado cada acción y decisión que tomamos tiene una repercusión inmediata, por lo tanto debemos ser conscientes y consecuentes con el cuidado del mundo.

Necesitamos, pues, construir una sociedad con capacidad de análisis de la realidad que le rodea, capaz de construir su ideología de manera independiente y a través de lo que experimenta. Necesitamos ciudadanos con unos valores comunes mínimos, comprometidos y concienciados, preparados para la sociedad presente y futura ya sea a nivel local, nacional y global.

El papel del educador y educadora social va a ser fundamental en este sentido. Definidos como agentes del cambio, precisamente tenemos que proporcionar a la ciudadanía las herramientas y la autonomía necesarias para convertirse en los y las agentes de cambio de su propia realidad.

AUTOR: Antonio Uceda 

@auceda9

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