Día Internacional de la Educación Social – EdusoDay2019

Día Internacional de la Educación Social – EdusoDay2019

Un año más Educarlex vuelve a participar en el Carnaval de Blogs organizado por el CEESC por el Día Internacional de la Educación Social y un año más estoy encantado por ello. Debemos dejar constancia y gritar a los 4 vientos el valor de nuestra profesión y nuestra potencialidad en una sociedad cada vez más deshumanizada. Siguiendo el tema principal de este año, «Nuestra energía es nuestra fuerza», ¿quién ayuda al que ayuda? ¿De dónde sacar las energías para dar energías?


Sin duda, un tema latente en nuestra profesión y que con frecuencia queda relegado en el olvido pasándolo incluso por alto en las universidades pero que es clave si quieres ofrecer lo mejor como profesional (como asignatura no estaría nada mal a la hora de enseñar técnicas o dinámicas para el autocuidado profesional, ahí lo dejo mundo). El autocuidado del profesional, sobre todo de aquellos y de aquellas que trabajamos en el ámbito de lo social, es primordial.

Antes que profesionales de la Educación Social, tenemos que ser conscientes de nuestra frágil humanidad, con nuestras necesidades, capacidades y por supuesto, limitaciones. Ser conscientes de todo lo que nos rodea e influye en nuestra labor es un ejercicio de responsabilidad profesional.

Si me tengo que poner a mí de ejemplo, en mis épocas de mayor estrés por el trabajo, formación complementaria, voluntariado y proyectos personales, siempre intentaba hacer un alto en el camino en la medida de lo posible con aquellas pequeñas cosas que me hacen ser como soy. Un ejemplo y sin que suene a tópico, el cine. Aprovechar cualquier momento libre para ir al cine para ver la misma película hasta 3 y 4 veces o los mismos capítulos de series que para mí tienen un gran significado personal. Incluso con el juego.

Digo «incluso» porque el grueso de mi metodología de trabajo como Educador Social es el ABJ (Aprendizaje Basado en Juego) y no parece muy lógico «llevarme trabajo» a casa o con amigos, pero mi vida es juego y hace mucho aprendí que debo rodearme de su componente lúdico si quiero hacer frente a este mundo, sobre todo en nuestro sector donde parece que reina lo estático.

En mi «corta» vida laboral he visto un poco de todo y he tenido la suerte de conocer a supuestos grandes profesionales de diferentes áreas en las distancias cortas (las temidas distancias cortas) y la realidad muchas veces supera la ficción. Esa ficción egolatra del 2.0 que nos invade donde nos encurtimos con lo que mejor se nos adapta pero que una vez que conoces la realidad latente, descubres a una persona hastía por su trabajo y que casi se justifica diariamente por un fin económico. ¿Hasta que punto podemos culpar a la persona?

La línea de la profesionalidad en su estado más puro y de la justificación de un horario, es más fina de lo que muchas veces pensamos, de ti depende desdibujarla.

Oye Educación Social, ¿quieres luchar contra el inmovilismo? Tienes al enemigo en casa.

Espero que jamás me llegue el día de que antes de salir de casa, deba ensayar que sonrisa debo mostrar al mundo y que eso se traslade de un modo u otro a mi trabajo y trato.

 

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