La necesidad del ocio y deporte para la inclusión social


Las personas con algún tipo de trastorno del neurodesarrollo y/o de conducta pertenecen a un colectivo a menudo olvidado. Los esfuerzos del sistema educativo son importantes, pero la falta de recursos provoca que los profesionales se vean en muchas ocasiones desbordados y sin forma alguna de responder a sus necesidades. Quedan excluidos por un sistema que les falla a diario.

En este sentido, la intervención socioeducativa en el ámbito no formal representa un espacio ideal para fomentar esta inclusión. El tiempo de ocio se ve desaprovechado en muchos casos, y puede convertirse en una herramienta excepcional para trabajar con este grupo.

Educar en ocio o para el ocio consiste en utilizar este medio para el desarrollo personal y social. La realización de dinámicas y actividades creativas en este marco nos va a permitir potenciar una serie de valores y capacidades que no destacan tanto en otras disciplinas (Mendía, 1991):

  • La posibilidad de expresión y creación cultural.
  • La posibilidad de lo lúdico y lo festivo.
  • La posibilidad de enraizamiento con la cultura popular y la comunidad social inmediata.
  • La posibilidad de una convivencia gratuita con los demás.
  • La posibilidad de un profundo autoconocimiento, de las limitaciones propias y contradicciones y a la vez de las propias posibilidades.
  • La posibilidad de generar un estilo de vida alternativo al propuesto por la sociedad.

El ocio presenta la posibilidad de actividades grupales, en espacios abiertos, al aire libre. También actividades de expresión y culturales, nos da la capacidad de promover la práctica de un ocio saludable y alternativo a lo establecido por una sociedad con unas evidentes pautas dominantes que normalmente olvidan los beneficios de estas prácticas.

También debemos tener en cuenta la importancia en la actualidad de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) dentro del ocio, especialmente de los más jóvenes. Se han modificado claramente los comportamientos y conductas del ser humano ante un avance incesante de la tecnología. De aquí la importancia de usar el ocio digital, es decir, de enseñar a hacer un uso responsable del mismo. Además, estas nos abren un campo infinito, pudiendo utilizar herramientas como los videojuegos con una finalidad educativa, aprovechando sus múltiples beneficios y eliminando también el estigma que reciben por una gran parte de la sociedad a causa del desconocimiento.

El deporte –muchas veces de la mano del ocio– es otro de los ámbitos en los que hay que focalizar el esfuerzo. Hay que diferenciar aquí del deporte adaptado y el deporte inclusivo. Este último sería nuestro objetivo, ya que en este caso los usuarios y usuarias están más que capacitados para participar. En Almería tenemos pioneros en este ámbito como la Unión Rugby Almería (URA), que con proyectos como URA Clan está consiguiendo llevar el deporte inclusivo a la primera plana y consiguiendo en el camino una labor de concienciación encomiable.

A raíz de mi experiencia personal, me gustaría remarcar la importancia y necesidad de los y las profesionales formados en el conocimiento de estos trastornos, de su labor como creadores de estrategias capaces de favorecer un entorno inclusivo, sin una necesidad implícita de diferenciar y señalar. Tenemos el derecho y la necesidad de disfrutar de nuestro tiempo de ocio y la participación igualitaria de todos y todas es sencilla, solo requiere voluntad.

Referencias


Mendía, R. (Marzo-Abril de 1991). Principios pedagógicos del tiempo libre. Infancia y sociedad, 33-50.

 

Autor: Antonio Uceda Céspedes, estudiante de educación social

@auceda9 

http://lisonjayotrasmentiras.blogspot.com.es/

 

 

 

 

 

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