A pesar del frío hoy luce el sol en el barrio. Hace unos días vino una nueva remesa de juegos y entre ellos estaba el Abejitas Zum Zum, un juego que sin duda pensaron en el taller cuando lo elaboraron. Está enfocado a la mejora de la atención y memoria, principalmente.

A pesar de la edad estimada plasmada en la caja del Zum Zum, estaba decidido a usarlo y a exponerlo, ya que entendía que tenía muchas posibilidades para convertirse en uno de los juegos estrellas del taller. Cabe mencionar, que en casi todos los juegos de mesa marcan como edad límite los 99 años pero en las imágenes de todos ellos plasman siempre niños y niñas. Por un lado contemplan la posibilidad de que personas con edades avanzadas puedan jugar pero por otro casi se resisten a “admitirlo” o a encasillar un juego en unas edades concretas.

¿Edades concretas? Aún admitiendo que las personas de 99 años puedan jugar (la negativa se presenta a los 100). Al fin y al cabo lo que determina la publicidad subliminal en la mayoría del mercado jugón, es que sólo si eres el afortunado de estar en cierto ratio de edad puedes usar un juego de mesa. En 4 años usando estas herramientas en talleres para diferentes colectivos nunca he tenido el privilegio de poder ver un juego de mesa con imágenes de personas mayores en ellos. Cierto es que existe en el acerbo popular el poder de otorgar la etiqueta de juego de persona mayor a algunos incautos, véase el Dominó por ejemplo, pero eso no hace sino excluir.

Se excluye con determinadas acciones involuntarias o no, con campañas publicitarias subliminales o no o con creencias aprendidas desde la infancia; que sólo determinados “juegos” pueden y tienen que pertenecer al  colectivo de las personas mayores. Vamos a continuar y obviar ciertos detalles visuales a mi parecer cruciales. De camino de la asociación, lamentaba profundamente no haber cogido el paraguas. Está lloviendo.

Mesas preparadas y Jimena sentada, se está quejando del frío y del mal día que hace. Siempre le digo lo mismo, en Almería nunca sabes cómo enfrentarte de manera correcta al tiempo. Somos así, especiales hasta en el clima.

Poco a poco y contra todo pronóstico climatológico, comienzan a llegar los demás. Lope quiere comenzar el juego de presentación del Story Cubes. Es un juego cuyo objetivo inicial en el taller fue para presentar a todos los jugadores. Pero acogieron la dinámica y la convirtieron en una puesta en común de sus vidas. En espacio donde quieren compartir vivencias, experiencias y emociones de sus vidas mientras usan el Story Cubes.

Tras la dinámica de presentación, los dividimos por grupos y usamos el Abejitas Zum Zum. El nuevo juego que han acogido de manera muy positiva. El objetivo es recordar el color de las abejas y bajo que panal se encuentran. Es un juego centrado en la mejora de la atención y memoria, pero también proceso inhibitorio o motricidad fina.

 

 

Ha sido un éxito. Siempre desarrollamos una temática sobre los juegos a emplear. De esta forma es más fácil para ellos introducirse en el juego pero con el Abejitas Zum Zum no ha sido necesario. Jimena ha ganado varias de las rondas jugadas para el asombro de Lope y Vega pero no para mí. Cada lunes encuentro una Jimena diferente a la anterior, más ágil, más risueña, más sociable.

Por mejorías tan notables como ésta, es porque realicé mi TFG sobre el taller de atención y memoria. Dinámicas como las llevadas a cabo disponen de un enorme potencial para los usuarios y para los profesionales sociales que decidan emplearlas, pero deben decidirse a ello y alejarse del camino fácil.

Es necesario romper con la dicotomía mental impuesta por la docencia más abrupta e inamovible, profesionales que verdaderamente estén implicados y lo que es más importante aunque obvio desde mi parecer, que deseen hacerlo.

Espabila que sonreír es gratis.

 

Alex Campos Urrutia

@Rodia_Ps   @Educarlex_es

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *